Y al tercer día, resucitó

Hemos puesto punto y final a la Semana Santa con un tiempo de lujo que ha permitido disfrutar de unos agradables días de descanso.

En Castillejo del Romeral, terminaron los días festivos con el Domingo de Resurrección. En otras ocasiones, ya hemos hablado de cómo se celebra el conjunto de la Semana Santa en el pueblo, pero nunca hemos hablado con qué actos se finaliza esta fiesta cristiana.

El Domingo de Resurrección, o Domingo de Pascua, conmemora el día en el que Jesucristo resucita después de la crucifixión, va al encuentro de sus apóstoles y, cuarenta días después, sube a los cielos.

En la religión cristiana es muy importante el sentido que tiene para los creyentes este día, ya que es lo que da sentido a esta doctrina. Por lo tanto, podríamos decir que es una celebración llena de color y alegría, a diferencia de los días anteriores, que conmemoran el dolor por la muerte de Jesús.

En Castillejo del Romeral, la jornada empieza con una misa y una procesión. Esta procesión tiene como particularidad que salen dos pasos, la Virgen de la Milagrosa y el Jesús Resucitado, tomando caminos diferentes y rumbo al calvario, seguidos siempre por sus cofrades.

Mientras la procesión, la Virgen porta un manto negro en señal de luto. Este manto se le retira en cuanto se encuentra, en la ermita de la Virgen del Carmen, con el Jesús Resucitado. Ambos se encaminan al calvario y posteriormente a la iglesia del pueblo.

Durante todo el recorrido, las campanas de la iglesia no paran de sonar con un alegre tañido, indicando así, la resurrección del Señor. Los Judas, muñecos hechos a base de paja y ropas viejas, también acompañan a la comitiva, ya que decoran los árboles por los que pasa. Estos muñecos aluden a Judas Iscariote, el apóstol que reveló el lugar donde encontrarían a Jesús, y son quemados tras la procesión.

Como curiosidad, cabe destacar, que el Domingo de Resurrección, es el causante de que el domingo sea el día elegido por el cristianismo como día de descanso.

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