Tiempo de Navidad

Belén de la iglesia de Castillejo del Romeral
Belén de la iglesia de Castillejo del Romeral

Por: Raquel Puerta Pérez.

Se acercan las fiestas navideñas ¡cómo han cambiado desde que yo era pequeña!

Para mí, las fiestas navideñas comenzaban con la matanza del gorrino (en nuestro pueblo no se dice cerdo), ésta se realizaba las vísperas a las fiesta navideñas ¡Una gran fiesta familiar suponía la matanza!

Entorno al gorrino se reunía toda la familia. Los hombres sacaban al animal de su corte (nombre que se le da allí a la pocilga), se le echaba encima de una enorme mesa y se sacrificaba. Mientras el pobre animal moría, las mujeres recogían la sangre para hacer las morcillas y a partir de ese momento comenzaba el gran trajín que ello suponía: la realización de las morcillas, picar la carne y hacer los chorizos, salar los jamones (entonces se decía perniles) y adobar costillas y lomos, viandas que iban a servir de abastecimiento durante todo el año a la familia.

Días antes de la Nochebuena, en el horno del pueblo, todas las mujeres se reunían para hacer cada una, y a su forma, los dulces típicos o untaos (así se les llamaba a los dulces) que entonces se comían en estas fechas; perrunillas o pastas de almendra, rosquillas de anís, rosquillas de vino y los tradicionales y exquisitos mantecados hojaldrados con su rebozado de azúcar. Todavía tengo en mi mente ese olorcillo tan rico que me anunciaba la llegada de estas fiestas tan entrañable.

¡Qué ilusión me hacía hacer el Belén en casa de mi abuela!, así como adornar el árbol que previamente había cortado mi padre.

Recuerdo la Misa del Gallo el día 24 a las 00:00 horas, todos los que ese día estábamos en el pueblo dejábamos lo que estuviésemos haciendo e íbamos a oír la misa, una misa muy familiar y muy bonita donde se cantaban ante un gran Belén un buen repertorio de villancicos y en los que no faltaban los ritmos de zambombas, panderetas, botellas de anís, triángulo y almirez.

Una vez terminada la misa y después del cántico de los villancicos, era también costumbre ir por las casas pidiendo el aguinaldo a ritmo también del villancico si me da usted el aguinaldo, en ese momento era cuando podíamos degustar esos dulces que días antes habían realizado nuestras madres y abuelas ¡ah! y los típicos cañamones (trigo mezclado con cañamón de cáñamo tostados) junto con garbanzos tostados, en todas las casas y durante estas fechas no faltaba una fuente con estos productos. Mientras mayores y pequeños iban por las casa pidiendo el aguinaldo, otros hacían un pequeño baile que duraba hasta alta horas de la madrugada.

Otro momento también de una gran ilusión para los pequeños, era la fiesta de los Reyes Magos. El día 5 por la tarde, provistos de cestillos con grano y paja, salían a las Heras del pueblo a esperar a los Reyes. Se hacían unos corralitos con piedras y cada niño depositaba el contenido de su castillo, para que así, cuando pasarán los Reyes Magos, sus camellos pudieran tener comida para poder llegar a las casa a dejar los regalos pedidos. A la mañana siguiente y ya, con nuestros regalos íbamos al lugar donde habíamos depositado la paja y el grano y ¡cuál era nuestra sorpresa! allí no había nada, eso nos hacía creer en la magia de los Reyes Magos.

Esto es un pequeño resumen de mis recuerdos de las fiestas navideñas, con este recuerdo quiero desearos a todos los que os asoméis a esta página una Feliz Navidad y un próspero año 2016.

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