Si vas al campo, sé hombre

 Niño Tom:

Si vas al campo,

no subas por los almendros.

Ni cojas nidos,

ni caces pájaros,

ni mates insectos negros.

¡Ay, esa flor, esa flor

que ahora muere entre tus dedos,

sus novecientas hermanas

la están echado de menos!

Si vas al campo,

sé bueno.

¡Échate en la hierba,

canta,

estate quieto!

No deshagas las casas

de los insectos

Niño Tom:

Si vas al campo

Sé hombre,

niño pequeño.”

Gloria Fuertes fue una escritora y poetisa que dejó un gran legado dentro de la literatura española. Con este poema, Fuertes, nos muestra un discurso a favor del cuidado y respeto de la flora y la fauna. Porque el ser humano forma parte de la naturaleza que compone la vida. No por ello es dueño, ni puede utilizarla de modo abusivo, ni agotar sus bienes indiscriminadamente. El ser humano debe administrar los recursos naturales para  que éstos puedan ser disfrutados por generaciones posteriores.

Estamos en verano y muchos disfrutamos de esa naturaleza que nos rodea. Quizá, salimos al campo y no nos percatamos de lo que tenemos a nuestro alrededor y no percibimos el valor que tienen para nuestra supervivencia esos árboles, esos pájaros e incluso las piedras con las que tropezamos en nuestro caminar.

IMG_4409Desde hace unos años, Castillejo del Romeral se ha convertido en un pueblo comprometido con el medio ambiente: dispone de los diverso contenedores de reciclaje, así como de un punto limpio en el que poder tirar aquellas cosas que ya no utilizamos y que son muy destructivas para el entorno.

No obstante, siempre que salimos al campo a pasear, podemos encontrar por las inmediaciones algún que otro desperdicio no orgánico que perjudica mucho a la flora y la fauna de nuestro pueblo. Bien es cierto, que es poco lo que nos encontramos, pero por poco que sea, siempre dañará.

La naturaleza se recicla así misma

Sí, puede sorprender afirmar que la naturaleza, por sí sola, se recicla. Éste proceso natural se llama biodegradación, es decir, descomposición natural y no contaminante de una sustancia o producto por la acción de agentes biológicos. Los productos que tiramos al campo, se descomponen en los elementos químicos que lo forman gracias a la acción de agentes biológicos, como animales, plantas, hongos y microorganismos. Esto no quiere decir que de igual el tirar una lata en un camino, o que no importe dejar  una botella de plástico en las inmediaciones de un río porque acabará desapareciendo.

Esa lata tarda en desaparecer 10 años y la bolsa de plástico de 150 a 1000 años. Dejar esas bolsas tiradas causa la muerte de animales tanto del medio terrestre como del medio acuático. Por ejemplo, las tortugas, los delfines o los cachalotes se las comen confundiéndolas con medusas o calamares, lo que les provoca un bloqueo, irritación o laceración del tracto digestivo y reducen la cantidad de alimento que los animales pueden ingerir.

Uno de los productos más contaminantes que jamás, jamás se debería tirar de manera descontrolada, son las pilas. Se calcula que se venden en España, aproximadamente, unos 400 millones de pilas. Éstas contienen metales como el cadmio, el mercurio y el plomo, unas sustancias muy tóxicas para el medio ambiente. No reciclarlas provoca que el agua de la lluvia arrastre esos metales hasta el agua subterránea, hacia ríos y hacia el mar, pasando así a los seres vivos y a la cadena alimenticia. Se estima que una sola pila puede llegar a contaminar hasta 600.000 litros de agua.

Por esto, hay que saber que la naturaleza es esencial para el mantenimiento de la vida y es el marco que sustenta a los organismos vivos. Cuidémosla.

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