Lo que solo la gente de pueblo sabe

IMG_0272Tenemos pueblo, sí. Y bien orgullosos que estamos de ello, porque el pueblo es un lugar único en el mundo y a todos nos hacía y nos hace especial ilusión decir eso de: “me voy de vacaciones a mi pueblo”, pese a no ser tu pueblo, porque eres más de ciudad que un centro comercial.

A todos nos ha hecho siempre muy felices eso de volver a la gran ciudad y contarle a nuestro amigos que nos hemos pasado el verano subidos a los árboles, que nuestras tardes las hemos pasado yendo en bici al pueblo vecino o que has visto el amanecer en las eras con tus amigos.

Los que tenemos pueblo, entendemos la expresión de “¡¡Al pilón!!”. Entendemos lo que supone ‘salir al fresco’ o ‘sacar la silla al fresco’. Llamamos a la gente mayor “la tía…” o “el tío…”, aunque no sean de nuestra familia. Le ponemos el “la” delante a los nombres de mujer. Entendemos lo que quieren decir cuando preguntan “¿y tú de quién eres?”. Sabemos lo que supone el mes de agosto: un tour por las fiestas de los pueblos de laalredorá, pero sobre todo sabemos que las fiestas de nuestro pueblo son las mejores.

Entendemos, los de Castillejo del Romeral, que la noguera es el árbol que da las nueces y no un pueblo de Lérida. Eso de nogal lo tenemos difuso. Sabemos, lo que supone en fiestas, no probar una gota de agua más que para ducharte. Sabemos lo que es vivir sin cobertura y tener que subir al Castillo a buscarla.

Los de Castillejo, también sabemos lo que es el Galopeo y sabemos bailarlo a la perfección. Vemos normal el llamar a la puerta de una casa y que en el interior se escuche un “¿quién?” (siempre pensando “abre la puerta y verás quién soy, no me voy a poner a gritar). Sabemos lo que son las Arquillas: un puesto en el que venden chuches, juguetes y pulseras veraniegas en los días de fiestas.

Pero sobre todo y ante todo, los de Castillejo sabemos que las abarcas son unas zapatillas, que un abanto es una persona muy fea, que si llegamos tarde a misa decimos eso de “ainas llego”, y que si algo se nos cae, nos amagamos para recogerlo. En el caso de que a alguien le moleste algo, le solemos decir que se amuele, así como si queremos que llegue pronto a la quedada, le decimos que llegue ascape.

Si vemos a un niño entradito en carnes saltando, solemos decir eso de “mira como blincael muchacho, con lo bollagas que está”. Por el contrario, si es un niño tranquilo solemos decir expresiones como “mira como cagalea” y si nos aburrimos en casa salimos por la puerta diciendo “me voy a echar una casquera con los vecinos”, es decir, que te vas a hablar con quien te encuentres, pero si ese vecino es muy pesado y habla por los codos, volvemos a casa diciendo: “menuda cencerrá que me ha metido”.

Cuando nuestra madre nos manda a por el pan y nos encontramos con un amigo, le decimos que nos han hecho un mandao. En invierno nos solemos poner al orete de la lumbre, porque hace mucho frío y cuando alguno de nuestros vecinos madrugadores sale a andar por la mañana temprano silbando, un día de verano en el que duermes con la ventana abierta, te revuelves entre las sábanas y piensas: “ya ha salido el tío tal solbitando.

Y así tantas y tantas cosas que solo los de pueblo, y más concretamente los de Castillejo del Romeral, sabemos y conocemos, y nos podíamos pasar una eternidad describiendo momentos y situaciones peculiares.

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