Lo nuestro son los puches y las calabazas, no Halloween

  • Halloween es cosa de otros
  • Tradición cristiana en Castillejo del Romeral
  • Calabazas para espantar y Puches para cenar

Noviembre ya llegó. Llegó con fresco, que no frío, y con lluvia, sobre todo con lluvia. El otoño ya está metido de lleno en nuestros días y el reloj se ha retrasado una hora para ahorrar energía eléctrica, o eso dicen. Pero lo que trae consigo noviembre, a parte de todos estos detalles que varían según el año, a excepción del cambio horario, es una festividad importante para todos los cristianos y que en Castillejo del Romeral es muy significativa.

La festividad de los muertos lo llaman algunos; Halloween, lo llaman otros, y en Castillejo del Romeral es simplemente el Día de Todos los Santos y el Día de Difuntos.

Foto de: Cristina Zarzuela
Foto de: Cristina Zarzuela

La primera de ellas tiene lugar el 1 de noviembre y se celebra en honor a todos los Santos, conocidos o no, según Urbano IV. Pero fue el Papa Gregorio IV quien introdujo en el calendario esta festividad en el año 835. Es decir, hablamos de una festividad que se remonta al siglo I después de Cristo.

En nuestro pueblo, es tradición ir al cementerio y llevar unas flores a los seres queridos ya fallecidos. Ritual complementario para el Día de Difuntos, cuyo objetivo es rezar por aquellas almas finadas y sobre todo por aquellos que se encuentran en lo que la religión cristiana llama Purgatorio, es decir, un espacio de transición, que según la Real Academia de la Lengua, es el “estado de quienes, habiendo muerto en gracia de Dios, necesitan aún purificarse para alcanzar la gloria.”

El Purgatorio, pues, no es una especie de infierno, sino que, las plegarias a Dios por parte de lo muertos, hacen más corta la estancia en este espacio entre tierra y cielo. Por lo tanto, la tradición de ir al cementerio y rezar por los seres ya desaparecidos sirve de ayuda para el ascenso a los cielos.

En Castillejo es tradición hacer una calabaza. Muchos creen que es algo adoptado del famoso Halloween de Estados Unidos, pero no es así, es una costumbre que lleva años adornando las ventanas del pueblo en este día tan señalado. Cuenta la leyenda, que todas las almas que no conseguían ni siquiera llegar al Purgatorio, vagaban por las calles de la aldea el Día de Difuntos. Por eso, y al ser época de la cosecha de calabazas, todos los vecinos se hacían con una o varias, las vaciaban por dentro, les daban vida con unos ojos y una terrorífica boca, y en su interior hacían brillar una vela durante toda la noche para espantar a los malos espíritus.

Otra tradición, y dulce, muy dulce y que invade los rincones de Castillejo del Romeral con un rico aroma a postre, son los Puches, una especie de papilla azucarada muy sencilla y barata de hacer. Se hacían para cenar y los que sobraban se utilizaban para untar en las cerraduras de las viviendas a modo de broma. Luego esa masa se secaba y no se podía abrir la puerta de la casa. Esto último, por suerte de muchos, dejó de hacerse hace muchos años, pero los puches, siguen presidiendo la cena del Día de Todos los Santos.

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