¿De primero? Ortigas

Castillejo del Romeral es un pueblo que posee mucha cultura y mucha tradición. Pero lo que pocos saben, es que su tierra es rica en productos víveres. Si la pasada semana hablábamos de dos plantas herbáceas comestibles y que podíamos encontrar en cualquiera de nuestros paseos por el campo, hoy queremos traeros otra: las ortigas. Pero que nadie se asuste. Pese a la creencia de que

Ortiga
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es una mala hierba, es todo lo contrario. Eso sí, ojo al cogerlas…

Ya vimos que las collejas, los cardillos y achicorias son alimentos buenos para nuestra salud, fáciles de cocinar y, sobre todo, baratos, ya que es la madre tierra la que nos lo proporciona.

Antes de adentrarnos en qué son, cómo se cocinan y cuáles son las propiedades de las ortigas, cabe pararnos un momento y analizar el significado de la palabra: ortiga viene del latín, urtica, que a su vez deriva de la palabra ob urendo, que significa quemante. De ahí, que al roce con el cuerpo, produzca una especie de urticaria acompañada de quemazón. En el siglo XVIII, con las fibras de la planta, se fabricaba papel, arpillera, sogas y redes de pesca.

Pero la ortiga no solo sirve o ha servido para la fabricación de utensilios. Este vegetal posee infinidad de propiedades. ¿Sabías que la ortiga es buena para detener las hemorragias? También estimula el aparato digestivo, haciendo trabajar al páncreas, al estómago y la vesícula; y previene el estreñimiento y calma las hemorroides. Por el contrario, sus raíces, ricas en taninos, son adecuadas para tratar las diarreas.

Es diurética, con propiedades antihistamínicas. Su consumo ayuda a combatir las infecciones de riñón y del tracto urinario. Aumenta la secreción de leche materna. Mejora el reuma y la gota, por lo que puede servir de antiinflamatorio. En caso de resfriados, hervida, puede ayudar a eliminar la mucosidad de las vías respiratorias y posee propiedades antibacterianas.

Para los más coquetos y las más coquetas, es bueno saber que ayuda a combatir la caspa, la caída del pelo (a la vez que lo fortalece), mejora los problemas de la piel y regula su grasa, así como la del cuero cabelludo. También, endurece las uñas.

Después de conocer todas estas propiedades y salubridades de las ortigas, tendremos que saber cómo aplicarlas. La mejor manera de recibir los beneficios que nos aporta esta planta, es mediante infusión, dejando secar la hoja y mezclándola con agua hirviendo. Siempre reposándola para concentrar las propiedades.

Ahora que llega el buen tiempo, también, podemos echar unas cuantas hojas en nuestras ensaladas, o simplemente hacer una tortilla para la cena.

La ortiga la podemos encontrar cerca de los huertos y en campos de siembra, pero también es posible cultivarla en casa, ya que es de tratado fácil aunque puede llegar a ser algo costoso, ya que requiere de humedad y de tierra muy fertilizada. Desde la siembra hasta la germinación pueden pasar apenas seis semanas. En el primer brote no se conseguirá grandes cantidades de ortigas, pero sí para los próximo ocho o diez años que puede durar la planta.

Sus hojas se recogen desde comienzos de la primavera hasta el otoño. Eso sí, siempre con guantes para que no nos toquen la piel, ya que como hemos explicado, produce urticaria y quemazón. Hay que limpiarlas bien y quitar los tallos más duros (siempre, siempre con guantes).

Con ellas, además de las infusiones, podemos hacer un puré, las podemos echar en la ensalada, hacer una tortilla, o cualquier guiso que conozcamos, utilizándolas como cualquier otra verdura.

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