De festejos va la cosa

Estamos en el ecuador de mayo, la primavera está en su plena efervescencia y Castillejo resplandece en tonos verdes y radiantes colores. Una época en la que, bajo un cielo azul y un sol brillante, nuestro pueblo se engalana para festejar el día de San Isidro y La Ascensión.

El día 15 del mes de las flores, se celebra el día de San Isidro.

Isidro nació en la época de La Reconquista y fue un labrador mozárabe que estuvo al servicio de grandes familias adineradas de la época. Se le conocen más de 400 milagros obrados en su vida, pero el más significativo, quizá fuese la salvación de su hijo de una muerte segura: mientras San Isidro se encontraba trabajando, su hijo cayó en un profundo pozo. El padre, asustado y sin saber qué hacer, se encomendó a Dios junto con su esposa, Santa María de la Cabeza. Tras pasar varias horas rezando, el agua del pozo comenzó a subir y el muchacho pudo salir ileso del agujero.

Otro de los milagros que se le otorgan, es la aparición de fuentes cargadas de agua: un día, mientras San Isidro labraba la tierra, apareció su señor pidiéndole agua, el santo se dio cuenta de que se le11209532_1612973148947564_1648415207630066577_n había terminado y decidió cavar diciendo: “Cuando Dios quería, aquí agua había”.
Estas situaciones son solo dos ejemplos que llevaron a la iglesia católica a canonizarlo en 1622 por el Papa Urbano VIII.

De todos es sabido, que Castillejo, es un pueblo de cultura agrícola, por ello se le rinde un pequeño culto a San Isidro Labrador, patrón de los agricultores. Una misa, una procesión y comida popular hacen del día 15 de mayo un día especial para todos aquellos que esperan una buena buena cosecha.

El sábado también llegó cargado de actos religiosos: se conmemoró el día de La Ascensión.
Esta festividad se celebra cuarenta días después del Domingo de Resurrección y simboliza la ascensión de Jesús a los cielos en presencia de sus apóstoles. Con una misa por la mañana y una procesión a media tarde, se le rinde culto a la Virgen de la Cabeza. La figura representativa, posee más de ochenta años, fue salvada de la quema en la época de la Guerra Civil española por unos paisanos del pueblo y de ella solo se conserva la cabeza, el cuerpo es de escayola.
Sobre las seis de la tarde comienza la peregrinación hacia la ermita. Durante todo el camino se va cantando el Rosario, intercambiado voz masculina y femenina. Al llegar a la capilla, con IMG_0038la virgen a hombros de cuatro mujeres, se hace el último rezo.
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Tras los actos religiosos, los fuegos comienzan a calentar los calderos en los que se cocina un rico y sabroso cordero. Entre risas y anécdotas transcurrió una tarde ventosa pero de agradable temperatura.

Al caer el sol, tocaba volver al pueblo y la manera más típica y peculiar, es hacerlo en el remolque de un tractor, entonando letras como “dicen que Castillejo no figura en el mapa, pero bebiendo vino, no vean cómo destaca” y demás canciones alabando al pueblo y a sus gentes.

La noche transcurre de lo más fiestera posible: baile hasta la madrugada y una degustación de rosquillas fritas y chocolate, el mejor final para un día especial.

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