Una carta para Miguel

No estamos preparados para las despedidas. No estamos preparados para decir adiós. Dicen que jamás escuchamos el silencio absoluto, pero creo que cuando te anuncian un fallecimiento tu corazón se encoje y tu respiración se frena. Silencio.

Miguel, tenías 14 años. Tenías 14 maravillosos años y un maldito cáncer pudo con tu valentía y fortaleza hace hoy una semana. “Tanto dolor se grupa en mi costado que, por doler, me duele hasta el aliento”, dice una estrofa de la Elegía de  Miguel Hernández. Y es que, como Hernández, nos sentimos todos los que te conocíamos.

La pelota era tu trofeo, las zapatillas de tacos eran tus alas y un campo de fútbol era tu libertad. Y con tu trofeo, tus alas y tu libertad nos regalabas a todos una grandísima sonrisa. Así, así te vamos a recordar porque estoy segura de que estés donde estés, estarás jugando al fútbol.

Que sepas, Miguel, que a todos nos has dejado un agujero en el corazón y así lo han dejado ver aquellos que más te querían:

Tu tía Cristina te decía que eras un Ángel, un Ángel que se ha marchado, y te pide tu fuerza, tu energía, tus ganas…y que “nos guíes para llenar este vacío tan inmenso que ya nunca será igual”. Y estoy segura de que lo harás. Lo harás porque lo necesita, porque lo necesitan, porque lo necesitamos. Sobre todo tus padres y tu hermana Marina, que son quienes más necesitan ese pequeño impulso para levantarse cada día.

Tu cantera, la del Unión Rayo, también te envió un mensaje por medio de una pancarta en la que se te veía vestido con tu uniforme futbolero, con tu camiseta, con tu 8. Te llamaban valiente. Porque lo has sido, Miguel, has sido un valiente luchador. “El Rayo Vallecano siempre que juega derrocha valentía, coraje y nobleza”, tú lo hacías en el campo y lo has hecho hasta tu último aliento.

¡Y hasta José Ramón de la Morena! Que decía que te quería recordar “cuando conociste a Messi o cuando te hiciste aquella foto con Griezmann o cuando viste ese partido soñado de la NBA al que te llevaron tus padres. He preferido recordarte así, Miguel, feliz, como el niño que eras, y al que yo recordaré siempre”. Y es que siempre transmitiste felicidad a todos los que te rodeaban. Siempre.

Va a ser difícil olvidarte. Va a ser imposible hacerlo porque, ¿sabes una cosa? Calaste muy hondo en nuestros corazones. Los vecinos de Castillejo del Romeral te hemos visto crecer, te hemos visto jugar, te hemos visto reír, te hemos visto bailar, te hemos visto saltar, correr… porque has formado parte de nosotros, de lo nuestro. Porque has sido y serás siempre nuestro pequeño gran valiente.

P.D:

 […] “Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida”. […]

Anuncios

2 thoughts on “Una carta para Miguel

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s