“Las uvas ya están maduras, a punto de ser cortadas”

“Ya se acerca la vendimia,

ya nos adentramos en Septiembre,

el verano se está acabando

aunque el sol aún pegue fuerte,

aunque aún deambulen bañistas

y las calles se inunden de gente. […]”

Así comienza uno de los poemas de José Manuel Monge Álvarez (Sanlúcar de Barrameda, 1964). Y es que, aunque estemos más en octubre que en septiembre, es época de vendimia en Castillejo del Romeral y todos los productores de vino comienzan a movilizar los IMG_8380aperos para la recolección de la uva. Este fin de semana y el que viene, el pueblo se vestirá en tonos blancos, rosados y tintos, y dará comienzo la cosecha.

Es muy snob eso de salir con los amigos y tomarse unos vinos gran reserva en vez de una cervezas de grifo bien frías. Pero el vino no es algo que se haya puesto de moda en los últimos tiempos.

En el antiguo Egipto, la vendimia venía precedida de un ritual: tirios y troyanos daban la bienvenida a la cosecha con una buena borrachera. En Roma, no eran menos, y recibían la recogida de la uva con la tradicional fiesta de Vinalia, una celebración en torno al vino en honor a Júpiter y Venus. En ellas, se pedía protección sobre las huertas, vendimia y viñas.

En la antigua Roma se vendimiaban primero las cepas en las que incidía el sol durante más tiempo, y la mayoría de recolectores eran mujeres que usaban tanto las manos como unas tijeras para obtener el racimo, separando, a su vez, la uva de mesa de la que era útil para convertir en vino.

Estas fiestas eran un gran acontecimiento. Tanto era así que se convertían en grandes guateques en los que los participantes se decoraban la cabeza con sarmientos y se mostraban ante Baco con caras angelicales, como niños pequeños, queriendo mostrar que el beber vino nunca envejece.

En Grecia, a la festividad de la vendimia, se le daba un significado más religioso. Allí, también, se encontraban los primeros cristianos, para quienes el vino representaba un don supremo del Señor.

“[…]

Las uvas ya están maduras,

a punto de ser cortadas

con fríos filos de navajas,

serán recogidas por manos

sudorosas, pringoteadas,

pegajosas por el jugo

de la fruta acristalada.

[…]”

IMG_8381La madurez de la uva depende de cada vitivinicultor: según el vino que quieran hacer, así recogerán la uva. Los componentes de madurez dependen del azúcar, color, ácidos y pH de la misma. Esto se va comprobando en las diversas estaciones. No todos los años se vendimia el mismo día, todo depende de las temperaturas que se hayan vivido hasta el momento de maduración.

Tras la recolecta de la uva, toca sacarle el mosto, un mosto que habrá que dejar en tinajas a la espera de su fermentación. Mientras tanto se debe vigilar, cuidar y mimar para conseguir un excelente vino con el que compartir grandes momentos en buenas compañías.

 

 

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